Pensión digna para todos
¿NOS ATREVEMOS A PENSAR EN UN NUEVO SISTEMA PENSIONARIO?

PENSION CARD

“Pensión universal, digna y sostenible”

Nadie duda que luego de esta catastrófica pérdida de nuestros fondos de pensiones, en la que solo los afiliados hemos perdido, pero las AFP no, se hace necesaria una reforma integral del sistema, primero porque los intereses entre administradoras y afiliados no están alineados, pues mientras una viaja en crucero de lujo, los afiliados navegamos en un bote a remo y en medio de una tormenta. Eso no es justo desde ningún punto de vista.

 

Pero no se trata de cualquier reforma tipo maquillaje, aquí necesitamos repensar todo el sistema y ello no se logrará en un par de semanas, sino que se requiere el consenso social y político más serio y firme que la historia haya conocido en nuestro país, ya que nos estamos jugando el futuro previsional de las próximas generaciones.

 

Los sistemas de pensiones en el mundo, tanto el sistema de reparto como el de cuentas individuales de capitalizacion, han sido concebidos sobre la base de un aporte obligatorio vinculado a su relación laboral, es decir a un trabajo dependiente formal, que cumpla sus obligaciones tributarias y sociales. Los sistemas están basados en la planilla o nómina.

 

Esto probablemente resulta atinado o pertinente en países con altos niveles de formalidad, en el que toda o casi toda la población económicamente activa tiene una relación laboral formal y está en planilla. El problema es cuando estos modelos pensionarios se copian o replican en países con altos niveles de informalidad, donde gran parte de la población económicamente activa no tiene empleo formal, más bien son campesinos o agricultores, mineros, comerciantes, amas de casa, profesionales independientes, etc. Bajo estas condiciones, obviamente la cobertura de los sistemas pensionarios tradicionales ha fracasado y por ende han condenado a millones de personas a una vejez precaria y sin pensión. El problema es tan grande que muchos países se han visto presionados u obligados a otorgar subsidios a las personas adultas mayores no cubiertas por los sistemas previsionales.

 

Según el Banco Mundial “La mitad de los trabajadores de América Latina tienen un empleo informal”[1] y esa precariedad hace que la mitad de población esté automáticamente excluida de los sistemas pensionarios, con las consecuencias personales, familiares y sociales que esto representa.

 

Según resultados de la Encuesta Nacional de Hogares del año 2018[2], la población ocupada asalariada alcanzó los 7 millones 770 mil 900 personas. La población asalariada representa el 46,3% del total de ocupados. La población ocupada afiliada a algún sistema de pensiones en el país alcanzó al 35,5%, lo que equivale en cifras absolutas a 5 millones 958 mil 100 personas; mientras que la gran mayoría 64,5%, equivalente a 10 millones 818 mil 400 personas, no se encuentran afiliados a un sistema de pensión. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos quieres están afiliados al Sistema Privado de pensiones cotizan.

Además, “La falta de una cultura previsional en nuestra población, así como la crisis e informalidad del empleo que se arrastran desde hace varias décadas, están poniendo al Perú en una situación sumamente difícil”[3]

Para resolver este problema debemos partir de las siguientes premisas:

1.- El Estado es la sociedad jurídicamente organizada dentro de un territorio con el fin de garantizar el bien común, en consecuencia, éste no puede ponerse de costado, ni ser indiferente frente a un drama social. Los Estados no pueden asumir la posición de que cada ciudadano es responsable de resolver sus propios problemas y de asegurarse o no una pensión para su vejez. De cualquier forma, tarde o temprado, el problema siempre rebotará contra el propio Estado y la sociedad en su conjunto.

2.- Si esto es así, los Estados tienen la obligación de diseñar sistemas pensionarios inclusivos y que garanticen la universalidad de la cobertura, independientemente de la condición económica, social o laboral de los ciudadanos.

 

3.- Los sistemas pensionarios deben ser sostenibles, capaces de autogenerar a partir de un conjunto aportes, una eficiente, segura, transparente administración y fiscalización, la rentabilidad que a lo largo de la vida económicamente activa, permita a los afiliados obtener una adecuada pensión de jubilación.

 

4.- Las pensiones de jubilación deben ser entendidas como un derecho de todos los ciudadanos, no como una dádiva, ni asistencialismo estatal.

 

5.- Las pensiones que reciban todos los ciudadanos al llegar a la edad de jubilación deben ser dignas, con montos que les permitan cubrir sus principales necesidades.

 

6.- Los sistemas pensionarios, y en especial para América Latina, no pueden estar basados solo y exclusivamente en la relación laboral formal de la población económicamente activa, porque esto implica excluir de partida a la midad de la población y condenarla a una vejez infeliz.

 

7.- Es importante generar potentes y efectivos incentivos al ahorro previsional en toda la población desde que nacen, y para eso no es suficiente hacer campañas informativas o educativas. Se requiere ir al bolsillo de los ciudadanos y generar un vínculo cotidiano que lo ate al ahorro previsional de manera diaria.

 

8.- Se requiere un sistema de ahorro previsional que genere competencia y que esté al alcance de los ciudadanos en cualquier lugar de la manera más fácil, accesible y segura. La competencia hará que se esmeren por garantizar mayor rentabilidad y mejor calidad de los servicios.

 

9.- Se requiere un marco institucional y un sistema de fiscalización extremadamente eficiente y blindada contra todo tipo de ingerencias y presiones de grupos que vayan en contra del interés de los afiliados.

 

10.- Se requiere de un sistema de administración de los fondos de pensiones absolutamente transparente y libre de conflictos de intereses, garantizando una participación activa de los afiliados y mecanismos de rendición de cuentas por quienes administran sus fondos.

 

11.- Un nuevo sistema pensionario también debe contribuir a la formalización de la economía y al respeto de los derechos laborales, pero al mismo tiempo no puede desconocer que más de la mitad de la población genera su propio empleo y no se le puede excluir.

 

12.- Para entrar a esta discusión y repensar el sistema pensionario se requiere mente abierta y estar libre de prejuicios y de conflicto de intereses. El único interés alrededor de esta discusión debe ser el interés de los afiliados, ellos son el centro y la razón de cualquier reforma.

Bajo estas premisas proponemos un nuevo sistema pensionario denominado “Pension Card” que consiste en lo siguiente:

1.

Hacer que todos los habiltantes del país, desde la fecha de su nacimiento, cuenten con una “cuenta de ahorro previsional” a su nombre y cuyo número puede coincidir con el de su identificación civil.

2.

Todas las personas contarían con una tarjeta “Pension Card” y/o identificación digital, que les permita adscribirla/asociarla a una entidad financiera, de seguros o administradora de fondos de pensiones, a su entera elección, para que ahí se depositen sus aportes previsionales a lo largo de su vida.

3.

Las entidades autorizadas para administrar estos fondos deberán ser previamente evaluadas, calificadas y autorizadas por el ente supervisor con toda la garantía de probidad y seriedad. Podrían ser bancos, compañías aseguradoras, administradoras de fondos de pensiones públicas y privadas, entre otras.

4.

Los afiliados o dueños de los fondos de pensiones tendrían derecho a la portabilidad de su “pension card”, es decir, podrían pasar su cuenta de una entidad a otra con toda libertad. Eso promovería dinamismo y competencia en el sistema.

5.

Cada afiliado tendría derecho a que por cada compra que realice, un porcentaje (1%) del impuesto a las ventas/consumo IGV que se imponga en cada operación le sea acreditado/depositado en su cuenta de ahorro previsional “pension card” de manera automática.

6.

Los dineros depositados en las cuentas de ahorro previsional “pension card” serían intangibles e inembargables y no podrían ser dispuestos por el afiliado, ni por nadie, sino hasta su edad de jubilación, en las modalidades fijadas por ley, salvo la situación de invalidez o sobrevivencia y el derecho de sus beneficiarios, según la regulación especifica.

7.

El Estado daría un aporte inicial (en préstamo) a la cuenta de ahorro previsional de cada nuevo niño recién nacido (cuenta hijo feliz) [4] con la condición que sus padres y/o tutores pongan en su cuenta una suma igual. Este capital inicial, más su correspondiente rentabilidad hasta la edad de jubilación, serían devueltos al Estado al fallecimiento de cada afiliado, de tal modo que se cree un fondo revolvente.

8.

Los afiliados tendrían derecho a destinar hasta el 10% de lo que correspondería pagar a la administración tributaria como impuesto anual a la renta/garancia, a su cuenta de ahorro previsional para su futura pension.

9.

La administración tributaria daría las máximas facilidades para que el mecanismo de aportaciones del 1% del Impuesto a las ventas/consumo por cada compra/consumo se haga de la manera más sencilla y segura, con lo cual se fomentaría la formalización del mercado, ya que todos los afiliados se convertirían en activos fiscalizadores al exigir que la emisión de los comprobantes de pago se haga de manera legal/formal, pues de ello depende el aporte que su cuenta recibiría para su pensión.

10.

Cada afiliado tendría acceso permanente a su estado de cuenta a través de aplicativos especialmente diseñados para el efecto, de tal manera que esta información sirva para mantener siempre activa su atención a su futuro previsional, animándolo además a incrementar dicho fondo con otros aportes.

11.

Al incorporarse cada ciudadano al mercado laboral, realizaría los aportes regulares (planilla/nómina) que el sistema establezca, de tal manera que eso contribuya a incrementar su fondo de pensiones.

12.

La supervisión del sistema pensionario estaría a cargo de una entidad sólida, seria, responsable y dotada de la autonomía necesaria para ejercer un control eficiente de la administración de los fondos, brindando mecanismos de participación activa de los afiliados y rendición de cuentas de las administradoras de dichos fondos y evitando cualquier tipo de conflicto de intereses.

13.

Todos los recursos recaudadosy/o recuperados por reparación civil, incautaciones etc, derivadas de actos de corrupción, narcotráfico, un % del canon minero, entre otras fuentes se destinarían a financiar ese “aporte inicial”

Estimamos que estos mecanismos podrían asegurar a todos los ciudadanos una pensión digna para cuando lleguen a la edad de jubilación, pues todos comenzarían ahorrar desde que nacen y durante por lo menos 65 años.

 

Obviamente los resultados plenos de esta reforma se verían realmente en el largo plazo, pero no es justificación para no hacerlo desde ya. No obstante, los ciudadanos, ahora niños, adolescentes, jóvenes o adultos, también se beneficiarían de inmediato con esta propuesta, y aunque su capacidad de ahorro sea por menos tiempo, estaríamos contribuyendo a generarles una mejor pensión, cosa que muchos ni siquiera la tendrán si no hacemos nada o si dejamos las cosas como están.

 

Hay responsabilidades que a cada generación le corresponde asumir, aunque los beneficios no los vea ella, sino sus hijos y nietos. A la nuestra le corresponde resolver un problema social con ingenio y creatividad, atreviéndonos a “pensar fuera de la caja” para que no sigamos viendo tanta injusticia en los sistemas pensionarios, que lamentablemente que no le están garantizando ni a ésta ni a las futuras generaciones una pension digna.

 

Nos hemos atrevido a repensar el sistema pensionario, libres de conflicto de intereses y teniendo como eje central a los afiliados, que son los verdaderos dueños de los fondos de pensiones, a los que siempre se les ha relegado a un papel de meros espectadores de una crisis cada vez más profunda.

 

No nos aferramos a nuestra idea, más bien los invitamos a reflexionar y aportar nuevos elementos a la discusión. Sabemos que esta puede ser una de las reformas más importante en todos los países con sistemas pensionarios precarios, los invitamos a que entren a este debate con la mente abierta, sin prejuicios.

 

Estamos jugándonos nuestro destino y el de las próximas generaciones, seamos responsables en dar una solución que garantice “Pensión universal, digna y sostenible” para nuestros pueblos.

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© 2019 by Jaime Delgado.